Setaria faberi proviene de Asia Oriental y tiene la notoriedad de ser una maleza invasiva. Como maleza, se caracteriza por su notable capacidad para reproducirse y extenderse rápidamente, con cada planta produciendo cientos o miles de semillas. Esta capacidad de reproducción, combinada con un hábito de crecimiento agresivo, es lo que fortalece su condición de maleza. Desafortunadamente, setaria faberi no solo se difunde por sí misma; también representa graves amenazas competitivas para otras plantas, invadiendo áreas de jardín rápidamente y privando a otras plantas de sus nutrientes y luz solar esenciales. Su resistencia y resistencia a enfermedades contribuyen aún más a su nocividad. Principalmente, setaria faberi se propaga a través de semillas que pueden ser dispersadas por varios medios, incluidos el viento, el agua, los pájaros, los animales o incluso por la actividad humana. Este modo de dispersión hace que controlar setaria faberi sea especialmente desafiante tanto en entornos agrícolas como de jardinería.