Escoba es originaria de regiones tropicales y subtropicales, como África y partes de Asia. Esta planta es considerada una maleza debido a su naturaleza invasiva y su capacidad para prosperar en diversas condiciones. Escoba se regenera rápidamente y es extremadamente resistente, adaptándose a varios tipos de suelo y climas. Es particularmente dañina en jardines debido a su rápido crecimiento y alta tasa de reproducción, pudiendo competir con otras plantas por recursos. Escoba no solo es poco atractiva, presenta un riesgo significativo para la biodiversidad, ya que puede dominar rápidamente un área, desplazando a las especies nativas y alterando hábitats. El principal método de dispersión es a través de sus semillas. Produce una gran cantidad de semillas diminutas que pueden ser dispersadas fácilmente por el viento, el agua, la maquinaria, e incluso en el pelaje de los animales. Esto permite a escoba colonizar rápidamente una amplia gama de áreas, ganándose así su estatus de maleza.