Al igual que otras malezas perennes similares, mala hierba rastrera se maneja más comúnmente agotando las fuentes de alimento dentro de sus raíces. Esto se logra eliminando las partes aéreas de la planta mediante cortes, siegas, labores de disco, etc., varias veces durante la temporada, especialmente antes de que la planta produzca flores y frutas. Mala hierba rastrera es una planta muy persistente, por lo que esto puede ser una batalla continua. Por esta razón, también se recomienda plantar algunas gramíneas perennes que puedan competir con mala hierba rastrera y reducir su potencial de propagación.
No se recomienda el uso de herbicidas. También existen algunos agentes biológicos que pueden usarse para el control de mala hierba rastrera (por ejemplo, la avispa galícola Aulacidea acroptilonica, el mosquito de la bilis Jaapiella ivannikovi). Si opta por biopesticidas, consulte a un experto agrícola para encontrar la mejor especie para su área geográfica.